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Singapur VS España

07 Dic

Durante las últimas décadas han se ha presenciado el auge del grupo de los llamados “Cuatro Tigres Asiáticos”: Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur.

Entre todos ellos cabe destacar el caso excepcional del crecimiento económico de Singapur. Y es que a lo largo de las últimas décadas, Singapur ha conseguido logros económicos impresionantes. El crecimiento anual del PIB de Singapur ha crecido a una media del 8% entre las décadas de 1960 y 1990, más del doble que el 3,3% promedio de la tasa de crecimiento de la OCDE y más de tres veces la tasa de crecimiento de EEUU. Actualmente, Singapur es uno de países más modernos de Asia. Y hace tan sólo 40 años era sólo un poblado de pescadores. Los habitantes de la capital homónima de Singapur gozan de los más altos estándares de vida. Es una ciudad donde no existe la pobreza y en que la educación, la salud y los servicios sociales alcanzan altísimos estándares de calidad; por si esto fuera poco, los ingresos per cápita de los singapurenses se incrementan vertiginosamente con el correr del tiempo.

Todos estos logros se han realizado un país que no tiene más de 685 km2 y que no dispone de recursos naturales propios.

Este país representa otro caso exitoso de cómo, en un tiempo relativamente corto, se puede lograr el desarrollo económico, cuando las estrategias para impulsarlo se orientan con una visión de largo plazo y atendiendo las demandas de las nuevas realidades globales.

Hoy quiero mostrar la diferencia entre los resultados obtenidos al apostar por un modelo económico u otro, partiendo de la misma base. El éxito que conlleva algunos casos (véase Singapur) y el fracaso de otros (España).

Hace 30 años, Singapur y España tenían la misma renta per cápita (7.800 dólares internacionales en 1981); hoy Singapur tiene una renta per cápita que duplica la española (59.700 dólares internacionales frente a 30.400 en 2011). Acaso bastaría esta cifra para mostrar que existen políticas económicas alternativas a la adoptada en nuestro país y que a largo plazo resultan mucho más exitosas. ¿Por qué no copiar a Singapur en su modelo de Estado pequeño, de impuestos reducidos y de Estado de Bienestar gestionado por los propios ciudadanos?

Suele haber objeciones: es verdad que la renta per cápita de los singapurenses es superior a la española, pero la renta per cápita es un valor medio que esconde numerosas desigualdades internas: los ricos de Singapur son mucho más ricos que los ricos españoles, pero los pobres de Singapur también son mucho más pobres que los pobres españoles, por tanto, mejor crecer menos pero de manera más cohesionada. Y lo cierto es que si estudiamos diversas medidas de desigualdad, la sociedad singapurense lo es bastante más que la española: el índice Gini de Singapur se ubica en torno a 45 y el de España alrededor de 30, mientras que la renta media del estrato 20% más rico de Singapur es 12 veces mayor que la del 20% más pobre, mientras que en España es sólo 10 veces mayor.

Sin embargo, que una sociedad sea más desigualitaria que otra no prueba por sí mismo que el nivel de vida de sus ciudadanos sea peor. Bastará un ejemplo que todos comprenderemos: Afganistán exhibe una mayor igualdad en la distribución de la renta que España (las diferencias entre ricos y pobres son menos acusadas), pese a lo cual los más desiguales pobres españoles probablemente prefieran seguir viviendo en nuestro país. Es decir, si a pesar de los mayores diferenciales de renta, los ciudadanos más pobres del país más desigual son más ricos que los ciudadanos más pobres del país igualitario, habrá que concluir que el modelo económico del país desigualitario es superior a la hora de generar y distribuir riqueza por toda la sociedad.

¿Es éste el caso de Singapur con respecto a España? Rotundamente, sí. En el siguiente gráfico podemos observar el nivel de renta (en dólares internacionales) de los distintos percentiles de renta de ambas sociedades: 20% más pobre, entre el 20% y el 40%, entre el 40% y 60%, entre el 60% y 80%, entre el 80% y el 90% y el 10% más rico. Como puede verse, en el año 2008, la renta media de los singapurenses en cada uno de los tramos era entre un 30% y un 60% superior a la de los españoles.

Por ejemplo, la renta media mensual del 20% de españoles más pobres fue de 420 dólares internacionales, mientras que en Singapur fue de 560 dólares internacionales (un 33% superior), mientras que el 10% más rico de los singapurenses disfrutaban de una renta mensual de unos 9.100 dólares internacionales frente a los 5.500 de los españoles (un 66% más).

 

Evolución y distribución de la renta por miembro de un hogar en Singapur y España

Sin título

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España, el FMI y el Departamento de Estadística de Singapur.

 

La metodología de elaboración del gráfico merece tres comentarios. El primero y más relevante es que los datos de Singapur sólo incluyen las rentas de origen salarial, mientras que los datos de España computan rentas salariales y no salariales. Esta omisión, ya digo, supone un problema fundamental para comparar ambas rentas que frustraría el propósito de ese artículo si no fuera porque es una omisión que perjudica a Singapur (y no poco: en 2008, la renta salarial media fue de 2.350 dólares internacionales, mientras que la renta per cápita era de 4.200 dólares): dicho de otro modo, las rentas de los singapurenses reflejadas en el gráfico anterior están considerablemente sesgadas a la baja y, aun así, superan ampliamente las de los españoles. Es por este motivo que resulta muy probable que la diferencia de renta entre los ricos y pobres de Singapur sea más de 12 veces superior: parece lógico que la mayor parte de las rentas no salariales (dividendos, plusvalías, alquileres, intereses…) se concentren en los estratos más ricos.

El segundo comentario es que los datos de renta de Singapur incluyen las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del empresario y del trabajador, mientras que las de España sólo incluyen las cotizaciones a cargo del trabajador. Para corregir este sesgo en contra de las rentas españolas he optado por incrementarlas en un 30%, que es el porcentaje medio de cotización empresarial a la Seguridad Social. Por tanto, las rentas españolas medias que aparecen en el gráfico son antes de impuestos y de cotizaciones a la Seguridad Social.

Por último, los datos de renta por miembro de hogar del Banco de España son significativamente menores a la renta per cápita del país (para 2008, 16.300 euros frente a 23.800), lo que lastra marcadamente los niveles de renta de los españoles, pero aun así la diferencia entre la renta per cápita y la renta media por individuo es muy inferior en España que en Singapur (en este último caso, como hemos comentado, por no incluir las rentas no salariales). Por tanto, y dado que partimos de datos oficiales en ambos países, la comparación resulta pertinente.

Tras estos tres matices, podemos la superioridad del modelo económico mucho más libre de Singapur resulta evidente. De hecho, desde 2008 la renta per cápita de los singapurenses ha crecido otro 15% (también entre el 20% más pobre), mientras que la de los españoles ha decrecido un 3,3%; síntoma de un problema mucho más profundo: la economía de Singapur no es sólo más rica que la española, sino sosteniblemente más rica que la de la burbujística y ladrillera España.

Sólo aquellos que prefieran la igualdad a costa de una mayor pobreza y peor calidad de vida de los ciudadanos más pobres optarán por el modelo económico de España. Es decir, sólo aquellos envidiosos que detesten que los diferenciales de renta entre Singapur y España sean mayores entre los más ricos que entre los más pobres escogerán pauperizarlos a todos para reducir esos diferenciales. Pero la realidad es la que es.

No obstante, no quiero induciros a la conclusión de que la solución es tan simple como aplicar el modelo de Singapur para conseguir un idéntico resultado. Las cosas no funcionan así, no es todo tan sencillo. A pesar de que la política económica seguida por Singapur haya tenido éxito en su caso, no quiere decir que lo tuviera en España, ya que cada economía es un mundo, y no todos los modelos o soluciones son válidos o factibles para cualquier país. Y la verdad es que Singapur y España, son muy diferentes. ¿Creéis que sino no estarían ya todos los gobiernos manos a la obra, sin más debates entre qué postura es la más aconsejable seguir ante la crisis que atravesamos?

Si bien, los gestores gubernamentales de todo el mundo, especialmente de Latinoamérica, Europa, África, así como de otras partes de Asia, prestan mucha a tención a las estrategias económicas que se han desarrollado en estos cuatro países, con la esperanza de poder aprender de sus experiencias.

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Publicado por en diciembre 7, 2012 en Economía

 

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