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Archivos Mensuales: octubre 2012

Niño Becerra: “Krugman debería visitar algunos polígonos industriales de España”

Otro defensor de la imagen que se están empeñando en verter últimamente sobre España desde distintos frentes. A las continuas declaraciones de reputado columnista del Times, Paul Krugman, a cerca de nuestro país y su situación actual, Niño Becerra sale al paso con las siguientes recomendaciones y argumentos.

Primero le recomendó leer El lazarillo de Tormes para modificar su perspectiva sobre España. Y ahora le aconseja “visitar algunos polígonos industriales de la geografía española”, para conocer de cerca la realidad del país. ¡Este hombre me cae cada día mejor! Una vez más, el economista Santiago Niño Becerra manifiesta su desacuerdo con las tesis del premio Nobel de Economía Paul Krugman.

El estadounidense declaró recientemente que el verdadero problema económico de España es que sufre las consecuencias de una enorme burbuja inmobiliaria que provocó un periodo de auge económico e inflación que hizo que la industria española se volviese poco competitiva respecto a la del resto de Europa.

Pero Niño Becerra no está de acuerdo con esta afirmación. Según apunta en su blog de La Carta de la Bolsa “el verdadero problema económico de España arranca mucho antes de que se formase la burbuja inmobiliaria, una burbuja que ahora puede ser maldecida por quien quiera pero que fue la que posibilitó el crecimiento de España”.

El principal problema de España, añade, es la bajísima productividad de la economía, “manifestada en una estructura de PIB de bajo valor añadido con la que no sale a cuenta invertir para mejorarla ni, evidentemente, abordar procesos de I+D+i”. “Una bajísima productividad”, prosigue, “que tradicionalmente se manifestó altas tasas de subempleo y de emigración al ser la población española excesivamente elevada para el PIB que España generaba”.

Con ese perfil, explica Niño Becerra, el país fue metido en la Eurozona, ya que España era “una perita en dulce” como fuente de negocio para los excedentes de liquidez existentes en Europa. “Por ello, resulta chocante que Krugman diga que a menos que España abandone el euro -una medida que nadie quiere tomar- está condenada a años de paro elevado”. En su lugar, Niño Becerra cree que hubiese sido más adecuado haber dicho que España jamás debería haber entrado “o sido metida en la zona euro”.

“España fue metida en la zona euro y el riesgo de su economía igualado al de las economías guays a fin de que fluyeran hacia ellas esos excedentes de pasta que dormían en los bancos de esos países guays. Como consecuencia de ello, la productividad en España no sólo no mejoró sino que empeoró”, critica Niño Becerra.

En este punto, se pregunta si verdaderamente Krugman cree que si España se fuese del euro el desempleo del factor trabajo descendería. “¿Qué iba a pasar, que automáticamente los costes laborales españoles se iban a poner al nivel de los de Vietnam o Camboya y que toda la inversión que está en esos países iba a emigrar en masa hacia España y que todo el turismo ahora desperdigado por el mundo iba a decidir sus vacaciones en el reino?”, ironiza Becerra.

“En otro texto sugería al profesor Krugman a que, para conocer la realidad española, leyese El lazarillo de Tormes, mantengo esa sugerencia y ahora añado otra: que visite algunos polígonos industriales de la geografía española”, sentencia.

Con esta: Niño Becerra 2-0 Paul Krugman 😉

¿Habrá réplica?

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Publicado por en octubre 27, 2012 en Economía

 

La verdad sobre los salarios de mujeres y hombres

La verdad sobre los salarios de mujeres y hombres

Sobre la diferencial salarial entre hombres y mujeres que recogía esta semana el INE, y aprovechando el tema que hemos venido tratando en clase en los últimos días, os recomiendo este artículo de D. Soriano:

Por Domingo Soriano

El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer. Una jornada que debería servir (si es que tienen alguna utilidad estas celebraciones) para fijar la atención sobre la situación de las mujeres en lugares como Irán o Arabia Saudí, donde se les trata como a ciudadanos de segunda, está marcada en España por la reivindicación acerca de la brecha salarial, es decir, la absurda creencia de que las trabajadoras cobran menos que sus compañeros por hacer el mismo trabajo.

“La brecha salarial existente en España es una lacra contra la que hay que luchar los 365 días del año”, declaró Juan Manuel Moreno, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad. “Las mujeres españolas ganan menos que los hombres a lo largo de toda su vida, con independencia de su formación. Peor aún, cuanto más alto es su nivel de estudios, mayor es su discriminación salarial”. “Las mujeres necesitan trabajar 54 días más que los hombres para cobrar lo mismo”. “Las mujeres cobran un 22% menos que los hombres pese a tener mejores calificaciones”. “Las mujeres cobran un 16% menos que los hombres por el mismo trabajo”. Todas estas frases han aparecido en la prensa española en los últimos dos años, especialmente en fechas señaladas como el 8 de marzo. En todas se desliza una idea que se ha convertido en el dogma que rige la política de igualdad en nuestro país:

Las mujeres están discriminadas y la mejor prueba es que ganan menos que los hombres por hacer el mismo trabajo.

Todos los partidos políticos sin excepción (desde ERC hasta el PP, pasando por el PSOE y UPyD) emitieron comunicados el pasado jueves denunciando esta injusticia y prometieron seguir luchando para acabar con tan inaceptable discriminación. Posiblemente no exista ningún otro tema en el que sea posible encontrar una unanimidad semejante entre las formaciones españolas, unanimidad que se refleja también en los medios de comunicación.

Sin embargo, la afirmación de que las mujeres ganan menos por hacer el mismo trabajo es un absurdo económico que nadie con unos mínimos conocimientos debería mantener. No tiene la menor lógica. Los empresarios tienen como principal objetivo ganar dinero y mantener viva su empresa; por lo tanto, si existe un colectivo que hace exactamente el mismo trabajo a cambio de un salario menor, sólo contratarán a miembros de ese colectivo, ya sean mujeres, inmigrantes, jóvenes o lo que sean, porque de esta manera aumentarán sus beneficios. Es más, incluso si un empresario se resiste a hacerlo por prejuicios… se verá obligado a cambiar de actitud, so pena de caer bajo la presión de la competencia, que podrá explotar esta ventaja contratando a los trabajadores que él rechace.

Los políticos (y en esto también hay pocas diferencias a derecha e izquierda) nos presentan a los empresarios como seres sin escrúpulos, avariciosos y deseosos de explotar la menor oportunidad para aumentar sus beneficios. Sin embargo, cuando se habla de sueldos de hombres y mujeres, estos miserables capitalistas se convierten en estúpidos, capaces de no contratar a una mujer sólo por sus prejuicios machistas, incluso aunque esto perjudique a su cuenta de pérdidas y ganancias.

En realidad, frases como las que encabezan este artículo son tremendamente insultantes, tanto para los empresarios (entre los que hay hombres y mujeres, no lo olvidemos) como para las mujeres, a las que se pinta como incapaces de mejorar su propia situación por sí mismas (por ejemplo, cambiando de trabajo si sienten que pueden pedir más sueldo por sus servicios). Además, casi nunca se señala a una compañía en concreto o una situación de supuesta desigualdad real. De hecho, en 2009 el Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído realizó 46.239 inspecciones en 241 empresas para comprobar si los trabajadores españoles sufrían algún tipo de discriminación. Pues bien, sólo encontró 590 supuestos casos (un 1,28%), y en 245 la discriminación la padecían… ¡hombres!

En realidad, este resultado es lógico. Como decíamos antes, ni las mujeres son tan tontas como para aceptar cobrar menos que un hombre por el mismo empleo sin buscar otra empresa que les pague lo que se merecen, ni sus jefes son tan estúpidos como para no darse cuenta de que, al comportarse así, perderían a sus mejores empleadas a manos de sus competidores. Pero la realidad, por muy machacona que sea, no es un impedimento para quienes año tras año repiten las mismas falsedades.

La razón para este empecinamiento es doble y fácil de comprender. Por un lado está la corrección política que nos invade: una vez que uno de estos mensajes facilotes aunque falsos ha calado en la opinión pública es muy difícil que nadie se arriesgue rebatirlos, puesto que inmediatamente sería tachado de machista y retrógrado (sólo unas pocas mujeres han sido capaces de elevarse sobre el ruido que nos rodea y denunciar este hecho). Además, políticamente es muy jugoso aprobar una norma que, sólo aparentemente, favorece a la mitad del electorado. En segundo lugar, para comprender el éxito y la supervivencia de estos prejuicios, no hay que olvidar los incentivos que se van creando según se desarrolla un programa político. En España, el Estado, todas las autonomías, los principales ayuntamientos e incluso muchas empresas tienen institutos de la mujer, observatorios de igualdad, oficinas de no discriminación, ONG a las que subvencionan para que defiendan estos fines, etc. Si un día se generalizase la idea de que no existe tal discriminación, toda esa gente se quedaría sin trabajo. Nunca he creído que estos organismos mientan a propósito, pero los incentivos son perversos: si tu sueldo depende de creer que algo es cierto, lo más probable es que acabes creyéndotelo. ¿Alguien se imagina un informe del Instituto de la Mujer diciendo que ya no existe brecha salarial y, por lo tanto, hay que cerrar el Instituto de la Mujer?

La realidad

¿Cuál es la realidad que se esconde tras esa diferencia salarial entre hombres y mujeres? En primer lugar, lo que dice el INE en su última Encuesta Anual de Estructura Salarial es esto:

El salario medio anual femenino representó el 78% del masculino. Esta diferencia se reduce si se consideran situaciones similares respecto a variables como ocupación, tipo de jornada o contrato, entre otras.

Esto quiere decir que las mujeres cobran de media un 22% menos que los hombres. A ese dato es al que se agarran todos los titulares que hemos leído en los últimos días. Pero esto no quiere decir que las mujeres cobren menos por hacer lo mismo, y desde luego no demuestra discriminación alguna. Es una pura media estadística. Lo que hay que hacer es analizar los datos y ver si con el comportamiento de ambos sexos en el mercado laboral puede extraerse una explicación. El propio INE ya apunta en esa dirección cuando dice que la diferencia se reduce si se consideran “situaciones similares” respecto a otras variables.

Lo primero que a cualquiera se le ocurre es que una de las explicaciones puede ser histórica. El mercado laboral español no se formó ayer, sino que se ha ido moldeando a lo largo de los años. Los sueldos más altos y los cargos directivos los ocupan personas que comenzaron su carrera profesional en las décadas de los 60 y 70. En aquellos años, el número de hombres que iba a la universidad era muy superior al de mujeres. Es más, incluso entre las más avanzadas estudiantes de la época era muy común dejar aparcada del todo la carrera profesional cuando llegaban los hijos.

Ésta es la principal razón de la falta de mujeres en los puestos directivos de las empresas (el famoso “techo de cristal”). En muchas ocasiones se dice: “Ya hay más licenciadas que licenciados y sin embargo la presencia femenina en los consejos de administración de las compañías del Ibex no llega al 11%”. Ambas cosas son ciertas, pero mezclarlas no tiene sentido. La edad media en esos consejos de administración es de 59 años; estas personas comenzaron sus estudios universitarios a finales de la década de los 60 y luego fueron creciendo profesionalmente hasta llegar al puesto que hoy ocupan. No tiene lógica comparar el número de licenciados en 2005 con un consejo formado por personas que obtuvieron su título en 1970.

De hecho, esta brecha histórica se refleja incluso en la administración pública. Un buen ejemplo sería la carrera judicial (ver página 14 de La Justicia: dato a dato del CGPJ). Desde hace años, las mujeres arrasan a los hombres en las oposiciones judiciales. Sin embargo, los salarios medios de los jueces masculinos siguen siendo más elevados que los de sus colegas femeninas. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla: ellos llevan mucho más tiempo en su puesto y han ascendido más en el escalafón. Así, entre los jueces de más de 60 años hay 306 hombres y sólo 31 mujeres; pero en la horquilla 31-40 años hay 936 juezas por sólo 481 jueces. Si alguien mira los salarios de estos profesionales o la presencia de los dos sexos en altos organismos como el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional, podría sacar la apresurada conclusión de que se discrimina a la mujer. No es cierto: simplemente, a las juezas que han ido incorporándose a la carrera en los últimos 20 años no les ha dado tiempo todavía a desplazar a sus colegas de más edad.

La segunda razón por la que los hombres ganan, de media, algo más que las mujeres tiene que ver con el comportamiento de unos y otras en el mercado laboral. Para explicar este hecho, lo mejor es acudir a las estadísticas de EEUU, país en el que la mujer lleva mucho más tiempo en el mercado laboral y donde los estudios están mucho más desarrollados.

Según un informe del Censo norteamericano, las mujeres solteras de entre 22 y 30 años ganan un 8% más que los hombres solteros de la misma edad. Al mismo tiempo, un estudio del año 2005 mostraba que también las mujeres solteras de entre 35 y 43 años ganaban algo más que sus colegas masculinos. Esto parece echar por tierra cualquier acusación de machismo. Si los empresarios odian a las mujeres trabajadoras, ¿por qué no se ceban también con las solteras jóvenes? ¿Es el suyo un machismo selectivo?

Si se unen todos los datos es fácil darse cuenta de cuál es la verdadera razón de la brecha salarial: cuando se casan y tienen hijos, mujeres y hombres se comportan de forma diferente. Así, ellas interrumpen su carrera durante largos períodos de tiempo con más frecuencia que los hombres, y no sólo por la baja maternal tras el embarazo. También es más común que pidan reducciones de jornada.

  • Según una encuesta publicada por El País el pasado 8 de marzo, a la pregunta de si aceptarían un puesto de más responsabilidad y más sueldo a cambio de más horas de trabajo, un 67% de los hombres decía que sí, por sólo un 58% de las mujeres.
  • Un estudio muy interesante es el de Marianne Bertrand sobre quienes han obtenido un MBA en la Booth School of Business de Chicago. Todos ellos estaban destinados a alcanzar puestos directivos, por eso pagaron mucho dinero por cursar esos estudios. Sin embargo, las conclusiones son reveladoras: diez años después de la graduación, el 16% de las mujeres no trabajaba (normalmente, porque han preferido quedarse en casa con sus hijos), por sólo un 1% de los hombres; el 92% de los varones trabajaba a tiempo completo, cifra 30 puntos superior a la de las mujeres (62%); en cuanto a tiempo de trabajo, que en el primer año era casi idéntico en hombres y mujeres, a los diez años arrojaba una diferencia sustancial en favor de los primeros: 56,7 horas semanales frente a 49,3. Por lo demás, Bertrand advierte que los MBA masculinos tienden a escoger especialidades que exigen más tiempo de trabajo pero que también aportan más sueldo (como las finanzas), mientras ellas eligen más a menudo otras menos remuneradas (como el marketing).
  • En España, como veíamos antes en el ejemplo de la carrera judicial, las mujeres están asaltando la función pública. De los 134 nuevos jueces de 2011, 99 eran mujeres. Lo mismo pasa en casi todas las oposiciones: desde 2007 hay más funcionarias que funcionarios en España, y esa proporción irá creciendo según se jubilen los más veteranos, que son mayoritariamente hombres. Esto concuerda con el estudio de Bertrand. La administración paga menos de media que el sector privado, pero también exige menos dedicación horaria y permite compaginar mejor la vida laboral con la familiar.

Podemos concluir que los llamativos titulares sobre la discriminación salarial son producto de la exageración o la falta de análisis. La verdadera razón de la diferencia en los sueldos de hombres y mujeres tiene que ver con la duración de su vida laboral y la manera en que unos y otros encaran ésta. Es una cuestión de coste de oportunidad: a partir de determinado momento de su vida, ellas valoran más su tiempo libre y su familia que un ascenso; a ellos les cuesta más dar un paso atrás en su profesión. ¿Por qué? Cada uno tendrá una respuesta. Ésta es una pregunta para un sociólogo, no para un economista.

Forzar los datos para mantener a toda costa el discurso sobre la discriminación salarial no traerá nada bueno. Como decíamos antes, supone un insulto para la mujer y para los empresarios (aún más para las empresarias); genera tensión en la sociedad: ellas se sienten apartadas y ellos piensan que pueden perder un empleo por culpa de la paridad; provoca que cuando una mujer llegue a un puesto de responsabilidad muchos duden de si es por su valía o por las cuotas, y el trabajo que miles de trabajadoras han hecho en las últimas décadas para demostrar su capacidad se pone en entredicho. Eso sí, el próximo 8 de marzo, todos los partidos volverán a unirse: sólo ese día se ponen de acuerdo en algo. Es una pena que sea para solucionar un problema que no existe.

 
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Publicado por en octubre 25, 2012 en Economía

 

Y llega el turno de las agencias de calificación…

Poco a poco, se va complicando cada vez más la situación de España. Tras estos últimos días en los que la imagen de España ha sido duramente criticada y dañada desde el exterior, llega el turno de las agencias de calificación, en parte, influidas por esta imagen que se ha transmitido.

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s ha rebajado la nota de la deuda soberana española dos escalones, hasta situarla en ‘BBB-‘, al borde del nivel conocido como ‘bono basura’.

Y os preguntareis: ¿cuáles han sido los motivos de esta decisión?

Pues bien, por un lado, Standard & Poor’s advierte que España encara importantes riesgos en materia de crecimiento y ejecución presupuestaria, al tiempo que avisa de la ausencia de una dirección clara en la política de la eurozona. En este sentido, vislumbra dudas en algunos miembros del bloque para asumir parte del coste de la recapitalización bancaria, lo que termina siendo un factor desestabilizador.

Bien, ¿a qué se refiere con esto? Ni más ni menos que a la carta que Alemania, Holanda y Finlandia decidieron publicar alegremente hace dos semanas diciendo que el MEDE no iba a asumir las pérdidas del saneamiento de la banca española. Esto demuestra que el mensaje tripartito, no era inocuo y que efectivamente, sí ha tenido un impacto negativo: nos ha acercado, un poco más si cabe, al bono basura. Por si no tuviéramos suficiente ya.

Para poneros en situación: los países de la UE acordaron “romper el círculo vicioso entre deuda y Estado” permitiendo al MEDE recapitalizar directamente la banca. El Eurogrupo, la Comisión Europea y el propio MEDE reconocieron que esto obligaría al fondo de rescate a asumir las pérdidas derivadas de ese rescate. Pero la carta que envió el tridente triple A dinamitó todo este escenario y ha devuelto la incertidumbre sobre si España tendrá que asumir estos costes.

Por otra parte, la agencia ha apuntado al aumento del desempleo y las restricciones del gasto como potenciales focos de tensión social y como elemento de fricción entre el Gobierno central y las autonomías. La cercanía de varias elecciones autonómicas y las dificultades financieras que atraviesan varias regiones hacen aumentar las tensiones, y que por tanto, los resultados de las políticas económicas y fiscales se diluyan.

Las imágenes de las protestas y el descontento social (15M, 25S y demás), así como las tensiones entre regiones, como Cataluña, y gobierno central, en relación a indepentismos, no han hecho más que empeorar la situación.

La rebaja de Standard & Poor’s se adelanta a la que planea anunciar este mes la agencia Moody’s, que hasta ahora mantiene una nota para España de ‘Baa3’, también al borde del bono basura. Por su parte, Fitch califica la deuda española a largo plazo con ‘BBB’, a dos escalones del nivel considerado crítico.

Así es, todavía nos queda la calificación de Moody´s, que hasta hace poco era la que más preocupaba… Y por si hay alguna duda, no será mejor que la de S&P. Mientras habrá que ver si el Ibex es capaz de aguantar estas envestidas o acabará pagando las consecuencias de estas calificaciones… Yo creo que el rescate no se va a poder posponer mucho más, tarde o temprano llegará. Más que nada nos están obligando a ello. Diría que tan solo queda saber fecha y condiciones.

Si la calificadora se decanta por una nueva rebaja, la deuda soberana se convertiría en bono basura, un apelativo que se traduciría en un duro golpe para la capacidad de España para financiarse en los mercados.

Asimismo, este cambio de rating supondría que un número considerable de gestoras de fondos dejarían de incluir deuda soberana española en sus carteras, debido precisamente a la exigencia, lo que provocaría una fuga de capital desde productos de inversión como fondos o planes de pensiones que tengan papel español en su cartera. Esto, en última instancia, repercutiría en un incremento de los intereses que se exige al Estado por colocar su deuda.

De hecho, JP Morgan advierte que una rebaja a España por parte de Moody´s será el catalizador del rescate, que empujará a España a pedir ayuda.

A pesar de ello, no hay mal que por bien no venga, puesto que los expertos de JP Morgan aseguran que si finalmente España fuera rescatada y se permitiera actuar al Banco Central Europeo, el impacto en los mercados de riesgo sería “alcista”. ¿Será así? No creo que tardemos mucho más en comprobarlo. Me acordaré de ellos cuando llegue el momento.

A todo esto, el Gobierno se muestra “sorprendido” por la rebaja de la nota a España de S&P y no están de acuerdo con este cambio de calificación.

Ante los motivos que he citado anteriormente que han llevado a  S&P a tomar esta decisión, Jiménez Latorre ha mostrado su oposición a la percepción sobre el conflicto social derivado de las tensiones con las comunidades autónomas porque eso no va a incidir en la voluntad de continuar con las reformas y el control de las cuentas públicas.

Además, ha mostrado su deseo de que tan pronto se confirmen que los mecanismos de decisión de la UE funcionan de forma adecuada y la consolidación fiscal se vaya cumpliendo en todas las administraciones, la agencia pueda reconsiderar la calidad de la deuda pública española.

Preguntado por la posibilidad de que otras agencias de rating bajen la nota a España, el secretario de Estado ha reconocido que “es algo que preocupa” al Gobierno.

Menos mal que les preocupa. Pero, ¿hasta qué punto deberían ser consideradas y tenidas en cuenta estas agencias? Creo que perjudican más que ayudan. Ya puestos a calificar, cambiemos los papeles por unos instantes y evaluemos su gran profesionalidad y acierto en el pasado.

Desde luego, las agencias de calificación —esencialmente Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch— han desempeñado un pésimo papel durante esta crisis. Tras conceder el máximo rating a numerosas hipotecas subprime.

Este fracaso global se debe a que son los emisores de deuda quienes pagan a las agencias de rating por sus servicios, un sistema con el que se favorece el soborno y la corrupción. Por ello, en mi opinión, el modo de combatir este problema, es contar con menos regulación, es decir, que no sea cosa de unas pocas agencias.

¿Por qué? A ver si puedo convenceros con esto:

Hasta 1970, las agencias de calificación prestaban sus servicios a los inversores y no, como ahora, a los deudores.

En el primer modelo, el fracaso era necesariamente penalizado: si sus previsiones no se cumplían y el inversor perdía dinero, la reputación de esas agencias caía. En el segundo modelo, el fracaso resulta irrelevante, ya que en última instancia, las agencias son un cartel que expide licencias para emitir deuda. Los deudores han de pasar por ellas, sean de utilidad o no.

Sólo rompiendo este cartel oligopolístico el mercado logrará disciplinar a las agencias de calificación: premiando a las que adopten modelos de valoración realistas y de calidad y penalizando a las que concedan ratings absurdos.

 
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Publicado por en octubre 11, 2012 en Economía

 

Una partida de ajedrez por la economía

Me gustaría compartir este artículo, que muestra con unas sencillas tiras, el papel que juegan los diferentes presidentes de gobierno en la partida por la economía mundial. No se podría definir mejor y más claramente el rol de cada uno.

La economía es hoy más que nunca un tablero de ajedrez en el que juegan más piezas que las que copan la actualidad.

Siguiendo la lógica de esta tira, podemos estudiar la partida que se está jugando:

Mariano Rajoy, el peón. Lleva algo más de 40 semanas tratando de dar los pasos, de uno en uno, hacia la salida de la crisis a golpe de Consejo de Ministros, de decretos y con el récord de presentar dos Presupuestos Generales del Estado en solo cinco meses. Pasos que muchas veces parecen vacilantes (que si las pensiones no se tocan, que si ya veremos si se actualizan), y otros, sencillamente van hacia atrás (dijo que subía el IRPF para no elevar el IVA y finalmente no le quedó otro remedio que subirlo también).

Ahora, lo que el BCE, buena parte de Europa, las patronales y algunos banqueros esperan es que dé el gran paso y pida el rescate total al recientemente creado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), para que Mario Draghi empiece a comprar deuda española en el mercado secundario aliviándonos la prima de riesgo. Si alguien esperaba que hiciera una carrera por el tablero, que se desengañe. No es solo que el personaje sea de por sí pausado, es que cada vez que se plantea moverse de casilla lo hace con un ojo puesto en las instrucciones de Bruselas, otro en el guirigay autonómico (elecciones regionales por medio, con amenaza secesionista catalana incluida) y con cuidado de no romper los equilibrios internos en su propio tensionado gobierno.

François Hollande, el alfil. El primer ministro galo tiene mayor libertad de movimiento, gracias a que todavía no ha perdido del todo la famosa triple A (salvo por S&P), que le garantiza cierta paz en los mercados. Aun así, se ha visto obligado al lanzar un nuevo plan de ajuste por más de 30.000 millones, que incluye impuestos de hasta el 75% para los más ricos.

David Cameron, el caballo. El premier británico no ha podido evitar que su economía entre este año en doble recesión. Pero el tradicional aislamiento de Reino Unido le sirve de coartada para achacar todos los males a la Europa del euro, “un Titanic en proceso de hundimiento”, según la City londinense. Es muy probable que la excusa no sea suficiente para saltarse la crisis interna ni para un caballo.

Barack Obama, el rey. Como líder mundial, es libre de ir hacia cualquier dirección que desee, pero a pasitos. A golpe de desmesuradas inyecciones de capital, como el último QE3, confía en poder ganar las elecciones de noviembre a un Mitt Romney que en el último debate ha logrado ponerle en apuros. El problema es que por mucho dinero que se inyecte, los pasitos que avanza la economía estadounidense cada vez son más cortos.

Y finalmente, Angela Merkel, la reina. Aparentemente, es libre de recorrer el tablero a su antojo. Pero es una apariencia. Atrapada entre los electores alemanes, que en septiembre de 2013 tendrán que dar su veredicto y la necesidad de no ahogar del todo a economías como la española, donde su banca y sus exportaciones se juegan buena parte de su futuro, da una de palo y otra de zanahoria intentando no perder el equilibrio.

¿Finalmente? No, porque la genialidad de Idígoras y Pachi queda reservada a la última viñeta, donde comprobamos que por mucho protagonismo que acaparen los líderes europeos e incluso Obama, o espabilan o el futuro de la economía mundial estará en otras manos.

¿Conclusión que podemos sacar de esto? Tal vez Europa debería importar de Estados Unidos una mayor unión fiscal, bancaria, política… hacia la que parece que empezamos a caminar pero sin estabilidad y a velocidad insuficiente. De lo contrario, se convertirá en un área económica sin un papel relevante entre la potencia (disminuida, pero potencia) de Estados Unidos y la pujanza que viene de Asia.

 
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Publicado por en octubre 8, 2012 en Economía

 

Toca defender la imagen de España

En relación a mis dos anteriores entradas del blog, en las que se puede ver claramente la pésima imagen que se está creando de España a nivel internacional, hoy por fin, un hombre valiente, sale al paso de tanta crítica a defender nuestro país. ¡Ya era hora! Pero más vale tarde que nunca, se suele decir…

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha dicho hoy que la imagen de España que transmite la prensa internacional “no se corresponde con la realidad” y ha señalado que en este sentido existe un “desfase” que es necesario cambiar “de forma inmediata”.

García-Margallo ha pronunciado estas palabras durante la inauguración en la Casa de América en Madrid del seminario “Gestión de la Marca País: visión y globalización”, que reúne durante todo el día a expertos españoles y representantes de varias instituciones de otros países que ya han hecho un trabajo de marca-país similar. Ciertamente, es un buen escenario para empezar a lavar un poco esa imagen que tanto se están esforzando en adjudicarmos desde fuera, tal vez para tapar y esconder la basura que tienen ellos en casa. Pero en fin sigamos.

La Marca España, que pretende mejorar la proyección económica del país y difundir su nueva realidad política, social y cultural, cuenta ya para ello con un Alto Comisionado, Carlos Espinosa de los Monteros, que clausurará hoy este seminario.

La imagen de España

El ministro ha afirmado que repasando los periódicos extranjeros se ve que la imagen de España “no es buena, no lo buena que nos gustaría” y “no se corresponde con la realidad”. Poco preciso le veo con esta declaración. No es que la imagen de España no sea lo buena que debería, es que es poco menos que degradante. Y como ya decía en la entrada anterior, ¿cuales son las consecuencias de esto? falta de confianza, credibilidad, trabas a la recuperación económica… Margallo parece estar de acuerdo conmigo con sus declaraciones.

García-Margallo ha explicado que esta imagen se refleja en informaciones, publicaciones, fotografías y opiniones que “determinan que las inversiones vengan a España, se compre deuda soberana o que las empresas tengan todas las oportunidades que merecen en el exterior”. Claramente, con semejantes referencias, ¿qué se puede esperar?

Por ello ha señalado que existe un “desfase que es necesario” cambiar “de forma inmediata”.

Tras afirmar que la Marca España es una iniciativa “necesaria y oportuna” en el mundo globalizado en el que la imagen es un “activo de extraordinaria importancia”, ha apuntado que el Gobierno de Mariano Rajoy ha trabajado desde el primer momento en “construir una imagen de España que sirviese para atraer ahorros, comprar deuda, atraer empresas y empleo y favorecer la internacionalización”.

Ha subrayado que la Corona está absolutamente implicada en promocionar la imagen de España en el exterior en colaboración con los empresarios con el objetivo de “crear empleo y riqueza”, así como ha citado las tareas de formación, educación y preservación del medio ambiente, “muchas veces desconocidas para los españoles”.

Trabajo que por otra parte, otros se empeñan en echar abajo en reiteradas ocasiones, y ya está bien. Habría que recordarles a países como EEUU sus propias miserias, para que se preocupen más por lo suyo que por intentar hundirnos un poco más, bastante tenemos sin ayuda, gracias!

También ha destacado el trabajo de las Fuerzas Armadas en su “labor pacificadora” y en la atención a los habitantes de las poblaciones que sufren los conflictos.

García-Margallo ha dicho que en materia económica y en un momento “decisivo” para el país la Marca España “tampoco ha sido suficientemente valorada”.

Bien, esta línea es la que debemos seguir. Creo que es importante dar a conocer nuestro descontento por esta situación. No es la primera vez ni la última que los americanos confunden la situación geográfica de España situándola en Latinoamérica.

El candidato republicano John McCain confundió en su día a España con un país latinoamericano y recientemente, en una de las grandes  cadenas del país, durante un debate sobre la situación que atraviesa España, el conocido presentador  lanzó esta opinión: “Puede que España salga del euro y, entonces, deberá volver al peso”.

Se trata de algo más que una anécdota temporal. Es otra prueba del desconocimiento que se tiene en EEUU de España, y sobre todo, falta de cultura.

En mi opinión, bastante tiene un candidato de un país para exponer su propio programa como para hacer analogías poco fundadas y poco contrastadas por la experiencia personal del que las ha hecho. Lo dicho, preocúpense de sus propias carencias primero, que no son pocas. Me parece muy desafortunado que se pongan como ejemplo otros países sin conocer la realidad de los mismos. Y la publicación de artículos dañinos como es el caso del New York Times, con un reportaje de fotografías titulado ‘En España, austeridad y hambre’, los cuales tienen una gran falta de objetividad y conocimiento de la realidad del país. Si jugamos todos a lo mismo, se podrían tomar imágenes “semejantes” de Nueva York con la intención de transmitir una imagen de Estados Unidos que no se corresponde con la realidad de Estados Unidos.

Sea como sea, se debe corregir la mala percepción que se pueda tener de España, porque en ello, nos jugamos mucho.

 
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Publicado por en octubre 8, 2012 en Economía

 

EEUU sigue sin dar tregua a España

Menudos días llevamos… Ha sido penosa la referencia del candidato presidencial del partido republicano Mitt Romney, sobre España, que parece haberse dejado influenciar por los reportajes, ciertamente negativos, que han venido publicando diferentes medios de prensa americana sobre nuestro país. No es de extrañar ante estos hechos, que los ciudadanos américanos tengan esa percepción de España, como quedó reflejado en la anterior entrada de este blog. Sí, es verdad, España está mal. Pero utilizarlo como ejemplo de país que no debe imitar Estados Unidos me parece demasiado. Por si fuera poco se une hoy Christopher T. Mahoney, un antiguo alto cargo de la agencia de calificación de riesgos Moody’s, la misma que amenaza con rebajar la deuda de nuestro país hasta la considerada por los expertos como bono “basura”, por cierto. Más adelante podéis leer algunas de las calificaciones que nos brinda este buen hombre. Con todo esto, ¿cómo podemos recuperar la confianza y credibilidad? Es una traba más a la recuperación económica.

Sin ir más lejos el debate entre Obama y Romney, queda resumido en este gráfico:

Con todas estas críticas, ¿qué cuerpo se nos queda?

Medios, políticos y analistas de EEUU se están olvidando ya de Grecia cuando abordan la crisis de la eurozona y están centrando sus comentarios en España. Si hace unos días The New York Times dedicaba su editorial a las políticas de Mariano Rajoy y anoche incluso Mitt Romney citó a España como mal ejemplo de gasto público en el debate presidencial, ahora es un antiguo alto cargo de la agencia de calificación de riesgos Moody’s, Christopher T. Mahoney,  quien en un artículo en la web Project Syndicate –que recoge artículos de opinión de analistas de todos los ámbitos–, advierte de que el de España “es un caso perdido”. “España no es Uganda, es Enron”, afirma. para evidenciar la gravedad de la situación, en alusión al famoso sms que Rajoy le envió a Luis de Guindos, “Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa. España no es Uganda”.

 

zoomMariano Rajoy y Luis de Guindos, el pasado julio, en un acto en Madrid.

Mariano Rajoy y Luis de Guindos, el pasado julio, en un acto en Madrid.  JUAN MANUEL PRATS

 

En su artículo, titulado ‘No, Prime Minister, Spain is not Uganda’, Mahoney, con amplia experiencia en Wall Street, asegura que efectivamente España no es Uganda, sino que su situación es peor, similar a la de gigantes como Enron, la empresa energética que protagonizó en el 2001 la mayor bancarrota de la historia de EEUU y que se llevó por delante a la auditora Arthur Andersen.

Préstamos continuos

Mahoney argumenta que España no es Uganda dado que los países sin crédito como Uganda “no tienen crisis, porque no dependen de la confianza de los mercados“. “Solo los países y empresas ‘más admirados’ como España sufren crisis porque sus finanzas están planteadas para crecer”. “Muchas de las empresas y países en crisis tienen en común trayectorias de crédito al alza“, añade antes de advertir de que “las crisis de crédito son como esquemas Ponzi (estafa piramidal), en los que los países deben pedir continuamente dinero prestado para mantenerse a flote”.

Tras la explicación, Mahoney lanza la alarma: “Temo que no es posible rescatar a España“. “Sus finanzas no están diseñadas para una crisis de crédito, solo para seguir creciendo. Y cortar el crédito es fatal. Me temo que el rescate de España está por encima de la capacidad de los mecanismos establecidos para ello”, añade en alusión a la posible ayuda de la UE.

Un nuevo banco central

Según sus estimaciones, el coste de un rescate a España sería, como mínimo, de un billón de euros. “Es una suma astronómica. No estamos hablando de los 30.000 millones de dólares de Enron o de los 35.000 de Grecia. España es el mayor problema de deuda soberana desde la Alemania de 1931. Debe al mundo un billón de euros en una divisa que no controla”.

El analista apunta que España necesita crédito urgente para pagar sus deudas y duda de que el Banco Central Europeo (BCE) que preside Mario Draghi pueda ayudarle. En este sentido, considera que el mensaje de apoyo al euro de Draghi no restaurará la confianza de los mercados. La solución al problema es, a su juicio, incierta. Mahoney afirma que el de España es “un caso perdido”. “A corto plazo, puede ser rescatada. Pero la recuperación de la confianza de los mercados parece una quimera“, apunta antes de lanzar un consejo: “España necesita rápido un nuevo banco central“.

 
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Publicado por en octubre 4, 2012 en Economía

 

‘España es un país pobre, ¿no?’

Hola a todos

Mi primera entrada va dedicada a la imagen que tiene nuestro país, nuestra economía y sociedad, en EEUU. Es triste encontrarse con un panorama como este, pero la verdad, es que tampoco hemos hecho demasiados méritos en los últimos años para cambiar esta concepción.

Artículo de Pablo Pardo

  • En EEUU persiste la imagen de una economía y sociedad tradicionales
  • Los medios transmiten mayormente el estado de crisis y el descontento social
  • Una breve ‘época dorada’ nos vinculó a las renovables y la alta velocidad
  • No se ha sabido explotar el potencial de la comunidad hispanohablante

Edward tiene 68 años, estudió hasta el Bachiller y está jubilado. Su pensión no le da para vivir, así que está buscando un trabajo complementario. Hace poco estuvo a punto de lograr un empleo como mecánico en un garaje, pero la cosa no funcionó. Y eso que él sabe de coches. Durante la mayor parte de su vida se dedicó a comprarlos, arreglarlos y revenderlos en las afueras de Washington. Ahora vive en Tampa, en Florida, uno de los lugares favoritos de los jubilados estadounidenses. Es veterano de guerra de Vietnam, pero nunca habla de eso. Cuando se le pregunta qué opina de España hay un silencio al otro lado del telefono. Tras unos segundos, Edward dice: “Estuve allí cuando estaba en la mili. Fuimos de bares. España era un país muy bonito entonces. Luego fuimos a Puerto Rico. También era muy bonito. No sé bien, la verdad, pero España es un país pobre ¿no?”

“Corréis delante de toros y tenéis unas fiestas en las que os tiráis tomates”

-Lisa, 23 años, estudiante de Lingüística

La hija de Edward se llama Lisa, acaba de cumplir 23 años y estudia Lingüística. Cuando conoce la respuesta de su padre se queda contenta. “Por lo menos os distingue de Puerto Rico”, comenta. Para ella, España es “un país más tradicional que el resto de Europa. Y que tiene esos problemas con Portugal y los vascos. Donde los vascos es donde hay esa guerra pequeña”. Lisa también tiene claras dos tradiciones españolas: “Corréis delante de toros y tenéis unas fiestas en las que os tiráis tomates”. Y un personaje: Antonio Banderas. “Adoro su acento”.

Efectivamente, hablar inglés con acento español en EEUU sirve para ligar. Es algo que probablemente no esté incluido en los trabajos preliminares para la presentación de la Marca España en octubre.

Lo mejor para que un estadounidense asuma lo que está pasando en España es decirle: “España es como Florida, como Arizona o como Nevada”. O sea, los sitios a los que se van los ciudadanos de ese país a jubilarse y los jóvenes a correrse juergas, y que son sinónimo de ‘burbuja’ inmobiliaria gigante. Claro que España no tiene Cabo Cañaveral ni un rosario de bases militares, que en la práctica implican una transferencia de riqueza de Washington a esos territorios. Aun así, tres años después del final de la recesión, en el mes de agosto una casa de cada 368 fue desahuciada en esos estados.

Protestantes vs católicos

“Mi mujer vio las fotos de los disturbios en España en la primera página del periódico, y los dos comentamos los problemas de España, Italia, Grecia, Irlanda y Portugal. En nuestra mente, os asociamos a los cuatro”

Walter, doctor en Ciencias Políticas y ex analista del Departamento de Estado

A Walter no hace falta explicarle mucho de España. Tiene casi la misma edad de Edward, pero él es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Chicago y hasta hace una década fue uno de los jefes de análisis del Departamento de Estado. Ahora es jefe de Departamento en una de las escuelas de Políticas más prestigiosas de EEUU, de la que podría salir, dicen, el secretario de Estado si Mitt Romney es reelegido. Walter, sin embargo, es demócrata. Su mujer es una empresaria de la India, a la que conoció cuando estuvo destinado en la Embajada de ese país. “Esta mañana mi mujer vio las fotos de los disturbios en España en la primera página del periódico, y los dos comentamos los problemas de España, Italia, Grecia, Irlanda y Portugal. En nuestra mente, os asociamos a los cuatro”, explica cuando se le hace la misma pregunta que a Edward y a Lisa. A continuación, empieza a perderse en disquisiciones sobre Max Weber y las diferencias entre la ética del trabajo de los países protestantes del norte de Europa (muy laboriosos) y los católicos del sur (más bien vagos).

Tal vez el hecho de que Walter sea de ascendencia danesa influya en esa actitud pro-nórdica. Pero lo cierto es que España tiene la imagen por los suelos en Estados Unidos. El martes, la primera página de ‘The New York Times’ arrancaba con este titular: ‘España retrocede mientras sus hambrientos hurgan en los cubos de basura a la búsqueda de la siguiente comida’. El artículo se acompañaba en la web del diario con la serie de fotos que les ofrecemos junto a este artículo [VEA LA GALERÍA], algo que parece haberse convertido en un subgénero periodístico: imágenes -preferiblemente en blanco y negro- de españoles con cara de desolación en pisos vacíos, oficinas del INEM y rebuscando en contenedores de basuras.

No es un subgénero nuevo para la autora del reportaje, Suzanne Daley, ex jefa de la sección de Nacional del diario y actualmente corresponsal para Europa, con base en París. El 28 de julio publicó otro artículo, titulado ‘Una frágil muleta: Los ancianos españoles cargan con el peso de la familia’. El 26 de mayo, ‘A medida que el crédito de los bancos se seca en España, los pequeños y medianos negocios luchan por sus vidas’. Justo un año antes, ‘En busca de la riqueza de África a Europa para encontrar sólo miseria’, sobre un grupo de inmigrantes subsaharianos que sobrevivía en un monte de Palos de la Frontera.

[foto de la noticia]

Benidorm | S. Aranda VEA EL REPORTAJE GRÁFICO

Sol y naranjas

Efectivamente, España tiene muy mala imagen en EEUU. Aunque no es tan mala como, por ejemplo, en Alemania, donde el semanario ‘Der Spiegel’ nos obsequió este verano con una deliciosa serie de crónicas de Juan Moreno -nacido en España- tituladas ‘Regreso a Absurdistán’, donde describe al país como, por ejemplo, “una economía basada en el sol y en las naranjas”.

En los últimos dieciocho meses, España ha sido noticia de primera página en EEUU por la ocupación de Sol por los ‘indignados’; por la manifestación de la Diada; por el abandono de ETA de la violencia; por el triunfo en la Eurocopa; y, sobre todo, por la crisis. Aparte, los Sanfermines, pero eso es lo habitual.

Para los medios de comunicación las malas noticias siempre venden, así que esa selección no debería sorprender. Claro que España también tuvo una época dorada en EEUU, cuando en 2009 el programa de estímulo económico de Barack Obama se planteó como un objetivo estratégico el desarrollo de líneas de alta velocidad en EEUU, un país en el que apenas existe transporte de pasajeros por ferrocarril. España y EEUU firmaron un memorándum de colaboración y hasta un representante del Ministerio de Fomento se estableció en la sede Departamento de Transporte, en Washington, para coordinar la cooperación. En aquellos días, ‘The Wall Street Journal’ dedicaba reportajes a la alta velocidad española. Y el Departamento de Energía se proponía como objetivo desarrollar las renovables, una vez con España como modelo. Pero también se multiplicaban las referencias a la ralentización de la economía española. Una ralentización que se ha terminado por convertir en una de las mayores crisis para la economía mundial. Hoy no queda nada de aquella época feliz de España en EEUU.

No sólo ha tenido la culpa la crisis española. EEUU aún no ha logrado licitar ni un kilómetro de alta velocidad, aunque entre las empresas que participan en el primer concurso, que se celebrará este otoño en California, hay cinco españolas. La política energética de Barack Obama duerme el sueño de los justos, liquidada por el bloqueo de la oposición republicana y por el boom del gas y el petróleo no convencionales. Y la peculiar idiosincrasia española (de la que Max Weber no dijo nada, acaso porque sea más bien cosa de Sigmund Freud) también ha ayudado: a fin de cuentas, debemos de ser uno de los pocos países que, cuando logra que EEUU decida que su modelo energético debe ser analizado con detalle, saca un informe afirmando que ese modelo energético es un desastre.

España, en los pies de página

Aun así, casi 70.000 estadounidenses trabajan en empresas españolas. El gas natural que abastece a Nueva York va por un gasoducto de una empresa española, y una parte considerable de las energías renovables de EEUU y del tráfico aéreo de ese país están en manos de empresas de España. Javier Solana trabaja en el think tank Brookings Institution, y José María Aznar en la Universidad Johns Hopkins.

[foto de la noticia]

Protesta por los recortes en Jaén | S. Aranda VEA EL REPORTAJE GRÁFICO

Pero los estadounidenses siguen sin tener una opinión favorable. Brookings es el think tank más prestigioso del mundo. Desde el 20 de noviembre ha publicado unos 90 documentos de análisis económico en los que sale la palabra ‘España’, pero en la mayoría de ellos en pies de página. En otros, se habla de la posibilidad de que España suspenda pagos, de que salga del euro, o las dos cosas a la vez, y siempre se la agrupa con Grecia, Portugal, Italia e Irlanda. Solo hay dos estudios específicos. Los dos son negativos.

“Sé que tienen la economía horrorosa y que están prendiendo fuego a cosas en la calle”, explica Sheila, de 57 años, madre soltera y propietaria de un restaurante en Maryland. Linda, una abogada de la Reserva Federal de 38 años que ha vivido en Francia, opina que “España está claramente menos desarrollada y es mucho más provinciana que otras naciones europeas”. Su madre, Melissa, se limita a hacer una afirmación de índole práctica: “Comen mucho pescado, como nosotros”, en referencia a sus orígenes en Taiwán, de donde emigró a EEUU en 1980. Sara también tiene 38 años, y dos masters: un MBA y otro de Relaciones Internacionales. Es empleada del Banco Mundial, hace otra reflexión: “Es un país que demuestra que el Estado de Bienestar es insostenible”.

¿Qué país descubrió América?

Sin embargo, el gasto público y la deuda en España han sido -y todavía siguen siendo- menores que los de Estados Unidos y Alemania. Así que no están como para darnos lecciones, por lo menos hasta que el año que viene les superemos. Pero el monigote de que España es un país ‘socialista’ y muy generoso en sus prestaciones sociales también tiene un interés político tras él. “Es innegable que en Estados Unidos hay un debate sobre el tamaño del Estado“, explica una persona que ocupó un alto cargo con George W. Bush y que ahora asesora al candidato republicano, Mitt Romney, cuando se le interroga por el linchamiento al que someten los republicanos en campaña a la pretendidamente ‘socialista’ España.

“España está claramente menos desarrollada y es mucho más provinciana que otras naciones europeas”.

-Linda, 38 años, abogada de la Reserva Federal

España nunca ha estado presente en EEUU, por más que los españoles nos hayamos autoengañado. Por no saber, muchos estadounidenses no saben qué país descubrió América, así que la obsesión de nuestras autoridades por recordarles que dólar es una palabra española -por no hablar de los fastos que se avecinan en 2013 para la celebración de los quinientos años del descubrimiento de Florida por Juan Ponce de León- son una forma fantástica de perder el tiempo en un país en el que, cuando se quiere quitar importancia a algo, se dice: “Eso es historia”.

Acaso el problema no sea que los estadounidenses no sepan mucho de España, y que lo poco que sepan sea malo. Más bien, puede ser que los españoles creemos que sabemos de EEUU. Por más que hablemos de la influencia de la cultura latinoamericana en ese país, lo cierto es que todas las encuestas revelan que los inmigrantes de las ex colonias españolas se sienten cercanos a sus países de origen, no a la metrópoli. Encima, como cualquier consultor político sabe, una vez que el ‘latino’ se siente integrado en la sociedad estadounidense, tiende a distanciarse de su cultura de origen, a la que a veces asocia a pobreza, inmigración ilegal y estigma social.

En EEUU hay más cines que proyectan películas en hindi que en español, a pesar de que hay 3 millones de inmigrantes de India, frente a 40 millones de América Latina. Claro que los primeros ocupan el lugar más alto en ingresos y nivel educativo de todo EEUU. Los latinoamericanos compiten con los africanos por el más bajo.

Un ejemplo de esa actitud es Cameron, de 23 años, que estudia para actor y es hijo de uno de los generales con una carrera más brillante de EEUU: “España es un enigma interesante. Para mí, culturalmente, no está en Europa, sino en América Latina. Ah, y hacen corridas de toros”.

Claro que el desconocimiento es mutuo. España es a EEUU, en términos de población y economía, lo que Estonia es a España. Y muchas actividades de promoción españolas en ese país se hacen sola y exclusivamente para el consumo interno. El Estado de las Autonomías, además, acrecienta ese desmadre, con una peregrinación constante de altos cargos de entidades territoriales que nadie conoce.

La Junta de Castilla y León envió hace años una misión a Nueva York. Al no especificar que Castilla y León son España, los neoyorquinos pensaron que era la representación de una junta militar de alguna dictadura latinoamericana. El Gobierno de Navarra, por su parte, lanzó una campaña de publicidad con el lema ‘Spanish Fly’. Nadie les dijo que eso significa en inglés ‘Mosca española’. Precisamente, esa mosca es lo que en España llamamos ‘Mosca Mediterránea’, una plaga que ha provocado que EEUU haya suspendido en el pasado las importaciones de cítricos. Es como si Tanzania lanzara una campaña de publicidad sobre el Parque Nacional del Serengeti con el slogan “Malaria”.

 
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Publicado por en octubre 2, 2012 en Economía